
El momento de la verdad ha llegado. Me juego el todo por el todo o emprendo la retirada definitiva? Estaba ya convencida de escoger la primera opción, al final de cuentas es peor arrepentirse de lo que no has hecho. Pero me cambiaron las reglas del juego, las condiciones en las que pensé que se iba a dar no son las mismas. De esta manera las cosas son mucho más riesgosas. Debería de existir una varita mágica o una bola de cristal que nos pudiera decir si las cosas van a funcionar o no. Sé que me pueden decir que esto quita la emoción a la vida, y tal vez sea cierto, pero también me daría la seguridad de no volver a ser destrozada en el intento.

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