
Hoy me puse a dar una vuelta por el pasado. Y de pronto me di cuenta de como ha pasado el tiempo. De cuanto he cambiado. Gente que llegó y se fue, otros, siguen aquí. Pero hay personas, momentos y lugares que te marcan de una manera distinta, que logran modificarte tan profundamente, y te enseñan tantas cosas que de alguna manera permanecen siempre en ti. Y aunque normalmente no pienso en esas cosas, a veces sucede algo que hace que llegue la melancolía y no puedo evitar recordarlos. Muchas veces con un sabor agridulce producto de la actual ausencia pero con la alegría de recordar por un instante ese sueño vivido.
Y gracias porque aunque me tarde mucho en aprenderlo, hoy dejo que la lluvia me moje, que el baile me mueva, que la noche me alcance; aprendí que el sol me seca, la música también tranquiliza y el día me reanima. Y gracias a eso, tengo el valor de comenzar cosas nuevas.
Y gracias porque aunque me tarde mucho en aprenderlo, hoy dejo que la lluvia me moje, que el baile me mueva, que la noche me alcance; aprendí que el sol me seca, la música también tranquiliza y el día me reanima. Y gracias a eso, tengo el valor de comenzar cosas nuevas.




















