miércoles, 4 de febrero de 2009

Desvaríos


La obscuridad cae lentamente, las sombras me rodean y los murmullos no se detienen. El frio, la soledad cada vez más grandes y penetran hasta el alma. Gritos de desesperación que nadie escucha, que no existen, que son mudos. La esperanza que llega y se va en cuestión de segundos, que lejos de ayudar lastima mas al verla perdida. Tantos muertos en vida que son incapaces de ver a uno más de su especie. Llanto seco que se va con el aire.

1 comentario:

Metrópolis dijo...

En un cuarto oscuro, la esperanza nunca sale por la puerta, se queda justamente frente a ti...solamente es cuestión de acostumbrar tu vista a la oscuridad y la tendras presente.

Saludos Vale!...I like it :)